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Las leyendas, los cuentos y las
anécdotas son crónicas populares de la vida de la ciudad.
En
la Rambla - Argenteria
El Tarlà. Éste es el nombre asignado al muñeco
que se cuelga cada año en Primavera o por las Fires, las fiestas de la ciudad.
Según la leyenda era un acróbata que entretuvo a los vecinos de la calle de
Argenteria durante una cuarentena provocada por una epidemia. Un añadido
moderno explica la relación del Tarlà con la hija de un pastelero. Durante una
visita a su enamorada y siendo descubierto por el padre de ella, el Tarlà se
escondió en un saco de harina, y allí permaneció hasta que, al no poder
reprimir un estornudo, el pastelero le descubrió. Para evitar sus amenazas el
Tarlà le prometió casarse con la joven y la receta de un dulce que le haría
rico y famoso: es el humilde xuixo, el dulce típico de la ciudad,
denominado así en honor del estornudo delator.
Plaça del Correu Vell
Gerió. La fundación legendaria de Girona-Gerona
se atribuye a un gigante, Gerió, con tres cabezas o tres hijos, que enfadado
porque Hércules le había robado el rebaño de bueyes, se trasladó desde las
Columnas de Hércules hasta Girona-Gerona,
donde dicen que construyó las murallas de Geriona, Gerunda, Girona-Gerona, ...
La
Catedral
Cap d'estopes. Su sepulcro se encuentra en la Catedral. El conde de Barcelona
tenía dos hijos gemelos: Berenguer Ramon y Ramon Berenguer, Cap d'Estopes. El
conde las legó los condados de Barcelona, Vic y Girona-Gerona, con la obligación de gobernarlos de manera conjunta.
Un día que habían ido a cazar, Berenguer asesinó a su hermano y escondió el
cadáver, pero el halcón de Cap d'Estopes, fiel a su amo permaneció cerca del
cuerpo hasta que un payés oyó su lamento, descubrió el cuerpo y lo trasladó a Girona-Gerona. Durante el funeral el
halcón irrumpió en la Catedral y el coro de manera involuntaria repetía “Caín
mató a Abel”. Un pequeño halcón esculpido en la puerta de Sant Miquel, de
camino al Tesoro de la Catedral, recuerda esta leyenda.
Los jardines de la Francesa
La Bruja. Una bruja arrojaba piedras a todo aquél que asistía a las
incontables procesiones que se celebraban en Girona-Gerona. El día de Corpus, cuando estaba a punto de tirar una
piedra, una voz retumbó por toda la ciudad: “Si piedras tiras, piedras tirarás
y en piedra te convertirás”. Aún se la puede ver convertida en gárgola de la
girola de la Catedral.
Paseo
Arqueológico
El Buey de Oro. El cementerio judío de Montjuïc era conocido como el Buey de Oro,
por un fabuloso buey dorado que según la leyenda los judíos habían dejado
enterrado. Si alguien lo tocaba iba directamente al infierno. Una noche, dos
jóvenes que encontraron un personaje que ofreció llevarles hasta el tesoro.
Cuando estaban a punto de tocarlo descubrieron que quién las había invitado era
el diablo. Rezaron a la Virgen y dieron un salto milagroso que las trasladó a
puntos distantes de la ciudad.
Iglesia de Sant Feliu
San Narciso y
las moscas. Durante el asedio de 1285, un grupo de soldados
franceses consiguió penetrar en la iglesia de Sant Feliu. Del sepulcro del
santo surgieron unas moscas enormes que provocaron una gran mortandad entre las
tropas francesas y sus caballerías. Ante este ataque imprevisto y milagroso las
tropas francesas decidieron replegarse y, desde entonces, cada vez que Girona-Gerona se veía involucrada en un
nuevo conflicto bélico, la invocación a San Narciso y sus moscas era
recurrente.
Plaza
de Sant Feliu
La leona. Hay un dicho popular: si vas a Girona-Gerona tienes que besarle el culo a la leona. Es una manera
sencilla de expresar la voluntad de regresar a la ciudad, o de quedarse para
siempre, o de conseguir la ciudadanía,... y no se considera un buen ciudadano o
ciudadana a quien no haya cumplido con este rito. La última razón: éste es el
único lugar del mundo donde la ciudadanía se consigue de una forma tan
sencilla, un beso en el culo de una leona.
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